Mercados en alerta máxima por el ataque a Irán

Hola Amigos, buen día. Ante todo, queremos destacar que anticipamos este reporte para nuestros suscriptores, antes de la apertura semanal de los mercados, y será actualizado en la sesión europea del lunes 2 de marzo.

Una combinación de precios y de herramientas de análisis técnico permitió, el viernes 27, anticipar que lo que venia el fin de semana era realmente difícil. En primer lugar, el nuevo rally del oro, la plata y el platino, que desde la asunción del presidente Trump en enero de 2025 no han dejado de crecer y ser tomados como activos de refugio.

Pero también el petróleo dio señales, llegando a un máximo de inicios de agosto de 2025, y rozando los 68 dólares. Más abajo detallaremos técnicamente su panorama de corto plazo.

El franco suizo, del cual se habla poco, pero representa mucho, ha sido tomado como la moneda estandarte a la hora de buscar protección. Poco tiempo atrás llegó a un máximo de 14 años ante el dólar, y el viernes quebró su máximo histórico ante el euro, contra el cual estuvo anclado durante varios años, entre 2011 y 2015.

Podríamos detallar algunos precios más, muy representativos. Preferimos algo más simbólico, pero real y nada inocente: todo ocurre entre los viernes a la noche, puntualmente al cierre de Nueva York, y los domingos al mediodía, antes de la apertura semanal.

Para no hacer muy larga la zaga de episodios de este tipo, podemos enumerar la captura de Saddam Hussein en diciembre de 2003, la quiebra de Bear Stearns en marzo de 2008, la caída de Bin Laden en mayo de 2011, el ataque de Yemen contra la petrolera estatal árabe Saudi Aramco en septiembre de 2019, la muerte del líder iraní Soleimani en enero de 2020, la aparición del coronavirus a fines de febrero de ese año, la crisis petrolera al mes siguiente.

¿Seguimos? Más acá en el tiempo, aparecen la invasión de Rusia a Ucrania en febrero de 2022, el atentado contra Israel en octubre de 2023, el ataque de Estados Unidos a Irán en junio de 2025, la captura de Maduro en Venezuela en enero de este año, y por último, este ataque conjunto entre Estados Unidos e Israel, que está en desarrollo.

En todos los casos, el impacto sobre los mercados fue importante, y algunos de ellos fueron puntos de inflexión en algunos activos, como el rally, que también esta vigente, del oro, a partir de octubre de 2023.

Con estos antecedentes (“El mercado tiene memoria” dijo un tal Charles Dow -el mismo cuyo apellido compone, junto al de su socio Edward Jones el nombre del índice bursátil más importante del mundo, el Dow Jones-), y los precios antes mencionados, era ampliamente previsible que este nuevo conflicto bélico, con alcances inimaginables, diera comienzo el fin de semana.

¿Cuáles serán las primeras consecuencias de este nuevo conflicto?

En primer lugar, la inflación puede dispararse en todo el mundo. El aumento del petróleo es inevitable, y su impacto en los precios será inmediato. La Fed dejará de lado cualquier recorte de tipos de interés, y con ello el dólar podría aumentar fuerte ante las monedas principales.

Los futuros del petróleo (WTI) cerraron el viernes a 67.32 dólares, apuntando claramente al alza en el corto plazo. Con el estrecho de Ormuz prácticamente paralizado, el flujo de barcos petroleros que mueven buena parte de la producción mundial deberá pasar por el Cabo de Buena Esperanza, en el sur de África, aumentando radicalmente los costos de traslado

El gráfico semanal presenta un primer objetivo en 72 dólares, un alza probable que ni siquiera ocupa el 10% de aumento, frente al 50% que se pronostica puede observar la materia prima en los próximos tiempos. Los 100 dólares que algunos medios apuestan como precio objetivo tienen sentido. Allí aparece una resistencia grande, el 61.8% de la baja 130/55 dólares. A 130 dólares llegaron los futuros en marzo de 2022, cuando se inició el conflicto en Ucrania y Rusia.

Técnicamente, el oro presentó, en el gráfico de 4 horas, un triángulo de continuación de tendencia, cuyo objetivo aparece en 5350 dólares. Todo indica que, en la apertura del lunes (una hora después del inicio de operaciones en el mercado de divisas), dicho objetivo puede ser ampliamente superado.

Durante el fin de semana, el precio spot del oro se sitúa en torno a los 5500 dólares, a tan solo 95 del máximo histórico que tocó a fines de enero, en 5595 dólares.

En esta oportunidad, la aparición de “gaps” (huecos de precios que quedan entre el cierre de una sesión y la apertura de otra) no debería sorprende, pero tampoco habría que esperar su cobertura inmediata. Eso sí, es conveniente no colocar posiciones en la apertura de operaciones, dado que el costo de las mismas será muy alto (los spreads de compra / venta serán naturalmente altos), y las idas y vueltas de los precios serán constantes. En otras palabras, si bien esperamos que el oro se dispare, cualquier corrección podría ocupar más de 100 dólares, lesionando cualquier cuenta de inversión en segundos.

La plata podría visitar los 100 dólares sin dificultades. Una escalada del oro puede llevar consigo al metal plateado a dicho nivel, donde aparece el 61.8% de la baja 121.60/64.02, que ocupó buena parte del mes de febrero.

El platino tiene una firme resistencia en 2500 dólares, donde aparece el mismo 61.8%, pero en su caso corresponde a la baja 2919/1821 dólares. Tanto la plata como el platino han quedado rezagados respecto al oro, ampliando la brecha entre todos ellos.

Un potencial aumento del dólar podría impactar en el euro y la libra esterlina, dos monedas que en los últimos tiempos se han mostrado poco sólidas, impulsadas por los datos de Estados Unidos, y lejos de mostrarse independientes del billete. El euro podría volver a la zona de 1.1500 si los mercados se vuelcan masivamente al dólar, aunque se trata de una presunción, avalada además por la trayectoria que siguió la moneda única desde marzo de 2022 en adelante. La libra, que suele estar en línea con el euro, tiene un primer soporte importante en 1.3200.

El yen tampoco tiene mucho para festejar. La moneda nipona, que en otras épocas fue activo de refugio, esta vez se ve vapuleada por la política laxa del Banco de Japón, las maniobras que ha permitido en torno a su débil cotización por parte de los fondos de inversión -carry trade-, y por la política populista de Sanae Takaichi, nueva líder de Japón, que busca emular a Shinzo Abe, ampliando el gasto público y reduciendo impuestos, sin explicar como financiará el gap que evidentemente esto va a generar. A todo esto se suma el aumento del petróleo, que siempre impacta negativamente en el yen. De todas maneras, conviene apuntar que la primera reacción podría ser favorable al yen, al menos en las primeras horas del lunes.

Como se ve, estos primeros días de enfrentamientos en Medio Oriente serán muy movidos. Como siempre ocurre, con el tiempo irá desapareciendo de los titulares. Pero en los mercados, cada día es un día, y lo único que sirve, como esta columna lo sostiene desde hace 22 años, es analizar día por día, y operar en función de ello. Los acontecimientos que están teniendo lugar ahora mismo son la más clara demostración de este principio.